El oro como moneda tradicional

En algunas culturas el oro es esencial para su economía por su valor como moneda tradicional, aún cuando no sea de uso oficial. a lo largo de los siglos algunos grupos culturales que han sido perseguidos o que enfrentan la necesidad de poder levar su patrimonio con ellos durante éxodos o periodos difíciles, se han refugiado en el oro, como es el caso de los judíos y los gitanos europeos. La razón es obvia, el oro es fácil de transportar, de esconder y una pequeña cantidad tiene gran valor.

El caso de la India

En la india con casi una tercera parte de la población mundial, rivalizando con China por más pobladores, el oro es fundamental en su economía. Tanto que el gobierno hindú ha buscado incrementar los impuestos en el oro para evitar que entre aún más a este país que aún con estas estadísticas tiene un gran indice de pobreza.

El problema ha sido que esto enfrenta al gobierno contra los ciudadanos, pues el oro no es solo el refugio de unos cuantos ahorradores e inversores, va más allá. El principal motivo es la alta desconfianza que sienten la opinión publica hindú por los bancos. Además de una bajísima penetración de los servicios bancarios.

El oro es el regalo tradicional en las bodas, nacimientos y todas las fiestas religiosas. También es la principal opción de ahorro. esto en una población de la del tamaño de la India se traduce en que el oro que está en manos de la población hindú es de más de 18.000 toneladas. Esto es más o menos el doble de lo que se estima que hay en Fort Knox y más o menos el 25% de todos los fondos cotizados en oro.

En otros lugares

En algunos lugares el oro careció de un valor real y dio lugar a que se almacenara por mucho tiempo, como en el sur de México a finales del siglo XIX y principios del XX. La construcción del ferrocarril requirió de mano de obra indígena a la que se le pagó con monedas de oro y estas monedas acabaron convertidas en joyería, como los collares de monedas de las mujeres del Itsmo de Tehuantepec que hoy en día siguen pasando de madres a hijas y son de valor incalculable.

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