Invertir en oro con monedas numismáticas, ¿vale la pena?

Invertir en numismática es tan seguro como hacerlo en lotería. Veamos las razones de tan descorazonadora frase para los que pensaban hacerse con un dinero comprando monedas conmemorativas de oro. Es muy sencillo.

Como la banca, el Estado siempre gana. En el caso de las monedas, quien controla la emisión -en España, aplíquese el equivalente para el resto de países- es la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, dependiente del Gobierno. Si este organismo calcula que van a ser cien mil las personas que demanden tal o cual moneda, cien mil de ellas fabricará.

Si no hay escasez, no hay ganancia

De este modo la escasez del bien, básica para que se revalorice, quedará anulada en aras de una mayor recaudación del fabricante de la moneda, sea ésta de oro, de níquel o de madera. Aunque, claro, la norma de no invertir en «oro numismático» tiene, como todas, sus excepciones.

Existen algunas monedas que, bien porque ya no se acuñan o bien por su belleza o escasez son perseguidas por los coleccionistas más contumaces y pudientes. El ejemplo es la preciosa Panda china u otras, casi siempre anteriores a 1800 que han sido testigos la Historia, viajado en galeones e incluso dormido en el fondo del mar con éstos.

Un valor… romántico

En el caso de estas, aparte del valor real de oro que contengan, y que es la verdadera tabla de medida de su valor «objetivo», se suma el valor histórico y el artístico. Quien las posea tiene en sus manos trocitos de Historia que en su momento pudieron comprar barcos, armas, personas y países.

Sólo así se revalorizará la moneda por encima del precio de su peso en oro: concienciando al comprador de que no adquiere un inanimado trozo de metal sino un engranaje que ha hecho llegar al mundo a ser como es. Claro que, no todos los compradores lo entienden o dejan ver que lo hagan. Lo dicho: una lotería.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.