¿Qué son los certificados de oro?

Aunque no todo el mundo acaba de confiar en ellos ni ver claras sus ventajas, los certificados de oro son, tal vez, la mejor forma de invertir en el metal precioso. O, como poco de las más ágiles y seguras.

La agilidad de la inversión en certificados se explicará más adelante, aunque, por ahora, podemos decir que es lo más parecido a tener billetes que no se van a devaluar. Y en cuanto a la seguridad, aparte de la que ofrece el oro en sí, tenemos la posibilidad de hacer líquido el certificado de manera muy ágil. Todo ello por no hablar de los gastos que nos ahorramos con respecto a la compra del metal en sí.

¿Qué son estos certificados?

Habitualmente, un certificado de oro es un documento que demuestra que su dueño es el propietario del oro que no tiene en forma física. Por norma general, tales documentos se emiten desde las instituciones financieras en las que se ha adquirido el metal o los establecimientos fiscales que lo almacenan.

Invertir en certificados de oro supone lo mismo que hacerlo en el metal en sí, pero sin molestias y costes de tener que trasladarlo, asegurarlo o almacenarlo. De hecho, ésta es quizá la forma más popular de inversión entre los expertos del sector.

Por algo los inversores expertos adquieren certificados

Otra de las ventajas de invertir de esta forma es que nos ahorraremos el precio de la prima por el metal físico o los gastos de explotación, gastos que, junto con otros similares, pueden reducir en gran medida los beneficios para el inversor.

Además, los certificados de oro son líquidos y pueden venderse más fácilmente. Es por eso que la mayor parte de los inversores optan por comprar sus lingotes y recibir sólo los certificados. Cada una de las barras se audita, de modo que el certificado resulta una forma perfectamente segura de poseer oro.

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