Invertir en una minera de oro: ¿una inversión segura?

El oro, como lo saben los inversionistas más o menos experimentados, es considerado como un activo de refugio en momentos de inestabilidad financiera como el actual.

Podría pensarse que otra manera de obtener exposición a este commodity es invertir en una compañía minera mediante la compra de acciones en la Bolsa, pero esta manera de hacerlo es, si se quiere, más arriesgada que comprar forwards u otros productos derivados que tengan el metal precioso como activo subyacente.

Si bien el oro es un activo de refugio, esta consideración es válida en un horizonte de largo plazo. En el día a día, por el contrario, su cotización presenta un comportamiento bastante volátil, y estas fluctuaciones guardan una correlación directa con el precio de las acciones de las compañías mineras.

En el corto plazo

Hechas estas consideraciones se puede concluir, entonces, que adquirir participación en compañías mineras con un horizonte de corto plazo —el típico comportamiento especulativo de comprar barato para vender caro— demanda de un seguimiento continuo de los indicadores por parte del inversionista para reaccionar a tiempo y evitar pérdidas.

Una manera de mitigar este riesgo es participar en ETFs o fondos cotizados, que permiten exposición a diferentes compañías mineras e incluso a derivados que tienen el oro como activo subyacente. Sin embargo, difícilmente serán inmunes a una caída pronunciada en el precio del oro en los mercados internacionales.

En el largo plazo

El panorama cambia un poco si se considera un plazo más amplio, dado que las acciones de las compañías mineras suelen valorizarse debido a noticias positivas como el hallazgo de nuevos yacimientos.

Lo que sí es necesario tener en cuenta es que, cuando las compañías auríferas tienen planes de expansión, es posible que destinen buena parte de las utilidades a financiar actividades de exploración y prospección, lo que va en detrimento del pago de dividendos.

Consideraciones más allá de lo financiero

A la hora de comprar acciones de compañías mineras hay que tener en cuenta, además de consideraciones habituales como un buen gobierno corporativo y un balance estable, otras de orden ambiental y político.

Lo ambiental se explica por lo sensible que es la actividad minera para el medio ambiente, que puede dar lugar a sanciones por parte de autoridades ambientales. Esto causaría un cierre de las minas y, por consiguiente, una pérdida de valor de la acción.

Por riesgo político se entiende la estabilidad jurídica que exista en los países en los que la empresa realiza su actividad. Muchas minas están situadas en países con gobiernos proclives a expropiar sin respetar las condiciones pactadas con anterioridad o con gobiernos inestables, lo que afecta negativamente el comportamiento de la acción.

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