¿El oro puede ayudar a Europa a salir de la crisis?

La afirmación de que el oro es un activo refugio para los tiempos de crisis es tan repetida que ha terminado por convertirse en un lugar común, que no por eso deja de tener vigencia. Por otra parte, tampoco es desconocido que los gobiernos y sus bancos centrales son uno de los jugadores que más inciden en el precio del oro, gracias a sus operaciones de compra y venta.

Una columna de Stephen Fidler en The Wall Street Journal propone combinar ambas realidades como alternativa para que Europa salga de su crisis económica actual, originada por la deuda soberana de los países.

En su análisis menciona que los dos países con mayor cantidad de reservas de oro en la Eurozona son Alemania y Francia, que no son precisamente los más afectados. Como se sabe, los más golpeados por esta crisis son los llamados PIGS, sigla conformada por Portugal, Italia, Grecia y España.

El oro como respaldo

De estos, tan solo Italia y Portugal cuentan con reservas importantes. El primero tiene las segundas reservas más grandes de Europa, de alrededor de 2.450 toneladas, mientras que el segundo tiene 382 toneladas.

La propuesta de Fidler no es que estos países se lancen a vender sus reservas, sino que las usen como resplado para acceder a capital de inversionistas privados a una tasa menor. La deuda soberana de estos países, dada su situación económica actual, solo puede colocarse en el mercado a tasas muy altas, pero si sus bonos soberanos estuvieran respaldados en sus reservas de oro como garantía las tasas podrían ser más bajas y, en consecuencia, los bonos serían más atractivos.

Una idea con peros

La propuesta no está exenta de obstáculos. El primero de ellos es que los bancos centrales de estos países, que son los dueños de las reservas de oro, hacen parte de un acuerdo para limitar la venta del metal a 400 toneladas anuales. Aunque no se está hablando aquí de venta directa, cabría la posibilidad de que un bono soberano respaldado en oro pudiera violar esta disposición.

Por otra parte, también podría asumirse que el uso del oro- que es un activo de los bancos centrales – para financiar la deuda soberana – que es de los gobiernos – violaría el principio de que los primeros no pueden proporcionar financiación monetaria a los segundos.

En todo caso, si bien estas objeciones son de consideración, son en el fondo interpretaciones de la normatividad desde un plano puramente especulativo. Habría que solicitar análisis rigurosos de las mismas autoridades para determinar a ciencia cierta si podríamos estar ante una solución dorada para la crisis de deuda soberana.

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